Casi todos añoran los viejos desfiles en el parque 9 de Julio o en la plaza Independencia. Y aunque sienten que cada año que pasa “el Día de la Independencia” se convierte en un feriado más, algunos buscan un espacio para pasar en familia o entre amigos. Ayer, los bares y restaurantes de Yerba Buena y de la zona Oeste de la capital estaban repletos. Pero tampoco faltaron los que optaron por pasar un tiempo en los parques. Y el buen clima fue un cómplice para planificar esta salida.
Carlos Díaz y su familia no perdieron la tradición de asistir al parque 9 de Julio. Cada año preparan las milanesas y cortan la lechuga y el tomate que guardarán en los tuppers. Sobre los bancos del parque armarán los sándwiches, mientras los chicos juegan.
“Antes solíamos venir más por el desfile. Pero ahora pasó a ser pura política, ya es más un amontonamiento de grupos políticos que un festejo por el 9 de julio”, afirma Diego Díaz, que estudia el profesorado de Biología. “Aparte se hace difícil meterse ahí con los chicos, en medio de toda la gente con banderas. Para nosotros esta es una fecha especial, tiene un sentido muy lindo”, añadió Carlos Díaz, el padre de la familia.
Ellos hacen el asado
Ayer a la mañana, Karina Reinoso pensó que el día estaba ideal para llevar a los chicos al parque. Fue la que lanzó la idea a sus amigas Constanza Villagra, Emilse Díaz, Daniela Ruiz y Fernanda Villagra. Las cinco mujeres y sus hijas cargaron los termos con agua caliente, prepararon las mantas y se fueron al parque Guillermina.
“Es un lindo día para que los chicos puedan recrearse, y de paso compartimos nosotras”, contó Karina, despreocupada por el menú del almuerzo. “Los maridos se quedaron en la casa, haciendo el asado. Cuando nosotras regresemos más vale que ya esté listo”, bromearon las amigas.
Todas recordaron los viejos desfiles que se organizaban para el 9 de julio. “Al hipódromo y a los actos políticos no vamos”, dijo, cortante, Costanza Villagra. “A Famaillá también queremos ir, porque recrean todo la época colonial y eso está bueno también”, agregó.
A pocos metros del árbol bajo el que se habían ubicado las amigas, estaba Jorge Peiró, su esposa María Elina, sus hijas Laura y Soledad y nieto Lautaro. Sacrificaron el locro que suelen comer todos los años para esta fecha, para que el pequeño pudiera andar en bici en la plaza. “Amaneció lindo el día. Ya por la hora creo que tendremos que comprar empanadas”, se resignó el hombre. “O haremos hamburguesas”, simplificó el menú su esposa.
Poco fervor patrio
Pero no todos pueden disfrutar de un día en familia. Aunque sea una fecha patria muy cara para los tucumanos, deben trabajar. Es el caso de Segundo Visuara, que tiene su puesto de revistas en la entrada de un conocido local de comidas regionales ubicado en 24 de Septiembre al 300.
“Todos los días tengo que estar acá. ¿Qué marca la diferencia? Los turistas que se acercan. Después es casi como un día feriado más”, asegura Visuara, que menciona con orgullo que su padre fue fundador de la asociación de canillitas de Tucumán.
A las 6, Raúl Velázquez ya se había instalado con su hija en la plaza Independencia, en la esquina de San Martín y 25 de Mayo. Allí pusieron el puesto de venta de escarapelas y banderas. “Esto no fue una fiesta patria, esto es un acto político. Yo vengo desde hace años, primero acompañando a mi papá y ahora con mis hijas. Entonces era otra cosa, paseaban los gauchos. Ahora ni siquiera la fanfarria ha dado la vuelta por la plaza”, afirmó el hombre.
La añoranza por los desfiles fue el común denominador de todas las personas con las que charló LA GACETA, lejos de los actos oficiales. “He trabajado más con los turistas, que compran mapitas de Tucumán y esas cosas. Pero de sentimiento patrio, nada. Si ahora se llevan a la gente directamente al Hipódromo... Cuando había un desfile la gente salía sola”, razonó el vendedor de escarapelas.
Actividades culturales para el Bicentenario
Cinco amigas se reunieron ayer a la mañana en el parque Guillermina para que sus hijos puedan jugar, lejos de los actos oficiales. Pero esperan que en los festejos del bicentenario de la Independencia, el año que viene, se diagramen otras alternativas. “Tendremos que ver las propuestas culturales que habría para saber si llevamos a los chicos. Si es un acto político como el de ahora, no”, aseveró Fernanda Villagra.
Un día patriótico en familia
Carlos Díaz y su familia estuvieron en el parque 9 de Julio hasta las 18. Es la actividad que realizan todos los años para esta fecha, en la pista de salud que está a la altura de avenida de los Próceres al 300. “Traemos para comer y tomar mate, conversamos, jugamos, después nos vamos a caminar”, contó el padre de familia. “Ya no se cree mucho en el 9 de julio, pero para nosotros es importante”, dijo su hijo Diego.
Una salida atípica, mirando al bicentenario
“Es una actividad atípica, fuera de lo normal”, explicó Jorge Peiró, al describir la salida con su mujer, sus hijas y su nieto a tomar mate en el parque Guillermina. “Estuve viendo el acto por televisión, y estaba todo cercado”, manifestó el hombre. “Dicen que el año que viene sí va a haber espectáculos; parece que va a estar bueno porque van a ser los 200 años de la Independencia”, se esperanzó Soledad Peiró.